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12-octubre

     Contrariamente a la historia oficial de los libros, utilizando el concepto de intrahistoria presentado por Miguel Unamuno en su libro “En Torno al Casticismo”, 1895,  uno logra demonstrar que el proceso de mestizaje se dio por medio de la aculturación y violencia. Dicho eso, sería oportuno empezar  por la definición del concepto unamuniano de intrahistoria. Medina (2009) explica que Unamuno (1895) brillantemente utiliza el océano como metáfora  para diferenciar y explicar los conceptos de historia e intrahistoria. Es decir, la historia oficial sería como las olas ruidosas y llenas de espumas de la superficie del mar. Ya la intrahistoria sería representada por el océano profundo con  sus aguas tranquilas  y silenciosas. El concepto de historia para Unamuno se resume a los hechos “heroicos”,  notorios y significativamente relevantes que han sucedido a lo largo de la evolución humana. En respuesta a ese espectáculo exagerado que es la Historia Oficial,  el filósofo español  propone un modelo de intrahistoria en lo cual no hay héroes ni jerarquías de protagonistas. En otras palabras, el hecho intrahistórico debería ser una tarea común a todos los hombres, puesto que  todos aquellos que contribuyen para la construcción socio-política de una nación deberían ser  reconocidos de manera adecuada (Medina, 2009). Al ejemplificar su metáfora, Unamuno aclara que los periódicos generalmente publican una historia de cuño superficial que representa el “presente momento histórico. Ellos no mencionan nada sobre la vida cotidiana y silenciosa de las masas de trabajadores que salen a los campos para trabajar de sol a sol; al contrario, atribuyen una importancia exagerada a unos pocos “personajes heroicos”.  Por lo tanto, al considerar que la Historia Oficial está cargada de elementos tendenciosos,  se infiere que a través de la intrahistoria uno comprende mejor y de forma más critica la historia de un pueblo, “[…] no hay pruebas porque a la historia la escriben los asesinos” (La Historia Oficial, Luis Puenzo). De esta manera, este trabajo pretende mostrar cómo por medio de la literatura de  Cristóbal Colón y Garcilaso de La Vega el proceso de mestizaje tiznado de violencia, tiene como fin la construcción de las naciones latinoamericanas.

     Al contrario de Charlip and Burns (2010) que afirman que el proceso de mestizaje  sucedió  de manera violenta y consensual (25); al leer los textos de los autores estudiados, uno percibe claramente que el proceso de mestizaje sucedió de manera violenta en su totalidad, ya que la mentalidad eurocéntrica de los conquistadores no les permitieron respetar ni valorizar las culturas de los hombres americanos.  Tal proceso tiene su origen en el encuentro de Colón con los nativos americanos y en su pretendida “misión” de cristianizarlos. La intrahistoria, o sea, lo que corresponde a los hechos reales del primer viaje de Colón a las “Indias”, demuestra que el Almirante y los demás conquistadores eran en realidad usurpadores disfrazados de héroes. “Yo,  porque nos tuviesen mucha amistad, porque conocí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra Santa Fe con amor que no por fuerza” (Colón, Huellas, 55).  El proceso de mestizaje empieza por la aculturación religiosa a través de la intención de cristianización del hombre americano, haciéndolo siervo no solamente de Dios sino también de España.  “Traían ovillos de algodón filado y papagayos y azagayas y otras cositas que sería tedio de escribir, y todo daban por cualquier cosa que se los diese. Y yo estaba atento y trabajaba para saber si había oro […]” (Colón, Huellas,  56- 57).  En este pasaje, uno percibe claramente el concepto de intrahistoria implícito en la falta de interés de Colón por los regalos que los indígenas le traen debido a su codicia por el oro. “Sacó el Almirante la bandera real y los capitanes con dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el almirante en todos los navíos por seña con una F y una Y […]” (Colón, Huellas, 55). Otra vez, la intrahistoria encubierta por el hecho histórico de la ceremonia del requerimiento, revela no solamente la usurpación de la tierra, sino también la usurpación de la identidad del nativo americano y el comienzo del proceso de mestizaje.

     Tal proceso sucedió de manera violenta, sin el consentimiento de los indígenas y  más tarde de los negros, simplemente porque las relaciones entre colonizadores y colonizados eran de carácter dominador. Reyna y Chaves (2013) en su artículo “Ethos y Colonialidad en América Latina”, citan el concepto de codigofagia de Echeverría como fuente aclaratoria de los mecanismos violentos del proceso de mestizaje. Para Echeverría  el mestizaje no fue un proceso tranquilo de combinación de razas, sino un enfrentamiento entre culturas, en lo cual los códigos del comportamiento social se devoraban mutuamente. Profundizando un poco más,  Reyna y Chaves (2013) enfatizan que los códigos del comportamiento social europeo inicia el proceso de mestizaje devorando a los códigos pre-hispánicos. Sin embargo,  casi al mismo tiempo, los códigos del comportamiento social pre-hispánicos ejercen influencia sobre los códigos del comportamiento social europeo, y esta interacción violenta resulta en el aparecimiento de la cultura latinoamericana (40). Uno es conducido a relacionar el concepto de codigofagia con el concepto de intrahistoria e infiere que la codigofagia es un aspecto intrahistórico en los textos de Cristóbal Colón y Garcilaso de la Vega. Mientras Colón representa el inicio del proceso de mestizaje, Garcilaso  puede ser considerado como un ejemplo de su resultado. Es decir, desde un punto de vista europeo, Garcilaso cuestiona y critica la cultura Inca y su modo de hacer historia a través de la oralidad, basándose en sus conocimientos de la historia escrita europea. “Inca, tío, pues no hay escrituras entre vosotros, que es la que guarda la memoria de las cosas pasadas, ¿qué noticias tenéis del origen y principio de nuestros reyes? Porque allá los españoles y las otras naciones sus comarcas, como tienen historias divinas y humanas, saben por ellas cuando empezaron a reinar sus reyes y los ajenos […] Empero vosotros que carecéis de ellos, ¿qué memorias tenéis de vuestras antiguallas? (De la Vega, Huellas, 111).

     Debido a su condición de mestizo e hijo ilegitimo, Garcilaso no consigue un puesto real en las Indias y decide dedicarse a las letras. De esta manera se torna comprensible que su doble herencia cultural pudiera haber sido la causa de sus cuestionamientos y conflictos de identidad. (Huellas, 112). Además, uno  percibe su preferencia por la vida europea; al hablar de su herencia Inca, Garcilaso actúa más como observador que participante activo en sus escritos y  exageradamente se preocupa en ser imparcial en sus relatos , “ […] no escribiré novedades que no se hayan oído, sino las mismas cosas que los historiadores españoles han escrito de aquella tierra y de los reyes de ella, y alegaré las mismas palabras de ellos, donde conviniere, para que se vea que no finjo ficciones en favor de mis parientes […]” ( De la Vega, Huellas, 113).  Otro punto interesante observado en los textos de Garcilaso, es la valoración  de la “Historia Oficial” y su preocupación en enfatizar que no pretende contradecir los historiadores españoles, sino servir a la república cristiana (114). A pesar de la tendencia eurocéntrica en la literatura de Garcilaso de la Vega, uno logra descubrir aspectos intrahistóricos que narran la violencia del mestizaje y el pesar de los Incas, “De las grandezas y prosperidades pasadas venían a las cosas presentes: lloraban sus reyes muertos, enajenado su imperio y acabada su república, etc.  Estas y otras semejantes pláticas tenían los Incas y Pallas en sus visitas, y con la memoria del bien perdido, siempre acababan su conversación en lágrimas y llanto […]” (De la Vega, Huellas, 111).

     A través de la utilización del concepto de intrahistoria de Unamuno, uno concluye que el proceso de mestizaje en América Latina ocurrió de forma violenta y no consensual. En otras palabras, los eventos de codigofagia o enfrentamiento de culturas son aspectos intrahistóricos en los textos de Cristóbal Colon y Garcilaso de la Vega, que ayudan a aclarar las razones por las cuales el proceso de mestizaje en América Latina fue un vehículo de aculturación y violencia.

Bibliografía:

Charlip, Julie. Burns, E.  “Independence.” Latin America: An Interpretative History. 9th ed. Los Angeles: Prentice Hall, 2011. Print.

Garganigo, John, Rene De Costa, Ben Heller, Alessandra Luiselli, Georgina Sabat-Rivers, and Elsbieta Sklodwska. Huellas De Las Literaturas Hispanoamericanas. 2nd ed. Upper Saddle River: Pearson Education, 2002. 784. Print.

La Historia Oficial = The Official Story. Dir. Luis Puenzo. By Luis Puenzo. 1985. DVD.

Medina, Celso. “Intrahistoria, Cotidianidad Y Localidad.” Atenea 500 (2009): 123-39. Red De Revistas Científicas De América Latina Y El Caribe, España Y Portugal. Web. 15 May 2015. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32814402009

Reyna, Jaime, and Victor Chaves. “Ethos Y Colonialidad En America Latina. (Un Debate Hipotetico Entre Bolivar Echeverria Y Anibal Quijano.” Revista Dialectica 37.45-46 (2013): 34-52. Revista Dialectica. Nueva Epoca. Web. 22 May 2015. http://www.revistadialectica.org/45/archivos/45_Ethos_AL.pdf

Unamuno, Miguel de. En Torno Al Casticismo. Madrid: Espasa-Calpe, 1964. Print

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